
Lyci: a tus manos divinas
doy castañas espinosas,
porque donde sobran rosas
no pueden faltar espinas.
Si a si esperanza te inclinas
Con eso el gusto engañas,
Perdona las malas mañas
De quien tal regalo te hizo;
Perdona, pues que un erizo
Solo puede dar castañas.
Sor Juana Inés de Asbaje.
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